Siempre hay una excusa para hacerlo mal, siempre. No hay excusas que valgan". La frase es una de las que pronunció Paco Jémez en la sesión preparatoria de ayer por la mañana en la ciudad deportiva Rafael Gómez. Dentro de un ambiente distendido en el equipo, el técnico parecía a punto de explotar constantemente. Sabe de la importancia del duelo del próximo sábado, ante el Valladolid. Un triunfo significaría mantener el alto tren que mantienen los favoritos en este inicio de segunda vuelta y el de Fátima pretende que los suyos continúen subidos en el mismo. El coprotagonista fue el balón, ya que el entrenador cordobesista continuaba aleccionando a los suyos desde el principio. Primero, el grupo entero. Luego, uno a uno, con especial énfasis en López Garai. Si el vasco está bien, el equipo lo nota. Y viceversa. De ahí la charla de varios minutos entre ambos.
Cuatro rondos de otros tantos jugadores cada uno para tener el primer contacto con el esférico. Un compañero haciendo de ratón , presto a robar. Y el técnico, atento. "¿Cuatro toques nada más? A ver si vais a batir vuestro récord", comentaba con ironía. Y tras la valoración, el latigazo. "¿Descansar? Bastante lo hicisteis en la segunda parte en Almería, ¿no?". Lejos de tensar al grupo, este reconocía el mal papel realizado en el Juegos Mediterráneos. Pero ello no evitó el comentario jocoso en voz baja de Borja, realizado con una sonrisa: "Andaaaa, vaya rajada delante de tós ". Jémez insistió toda la mañana en ejercicios que buscaban mantener la posesión del balón. Tras los rondos, el mismo objetivo en un partido en el que se pudo comprobar la velocidad de Sebastián Dubarbier, al mismo nivel que su durísimo
disparo con la zurda. Ximo Navarro muestra en cada entrenamiento casi mejores maneras atacantes que defensivas, mientras que Airam apunta a ese delantero que necesitaba el técnico blanquiverde.
A pesar de todo, el buen ambiente en la plantilla es más que palpable. Los ejercicios de los porteros fueron un ejemplo. Jorge dispuso varias prácticas. Una de ellas, lanzamiento del balón con el pie a lo ancho del campo. Y ahí salió el carácter de Alberto García, que se dirigía al más joven, Sillero. "Mira, mira. Un lanzamiento de Champions League". Risas. "Hombre, que uno ya tiene mucha mili hecha", recordaba el catalán al canterano después de repetir en una y otra ocasión varios lanzamientos precisos, prácticamente al pie o a la mano del más joven.
En la banda, sentado en una banqueta en la que también le acompañaban Juan Luna Eslava, Javier Bejarano y Tochu, Charles Dias. El brasileño fue saludado por el técnico y por el resto de compañeros en algún momento de la sesión. Entre ellos, Cristian García y Jaime Astrain. El primero, da sensaciones de poder estar incluso para jugar, aunque aún es pronto. Pero físicamente transmite muy buena impresión. Por su parte, el central, que se produjo prácticamente la misma lesión con varias semanas de diferencia, continuaba su trabajo con Víctor Núñez en la banda.
El mes de marzo puede ser muy productivo para este Córdoba, en el que puede recuperar a Charles, a Cristian y a Astrain, con lo que si las desgracias se acaban Paco Jémez podrá tener a todos disponibles para un tramo de competición que se adivina vital para el desenlace último de la Liga. Pero para empezar, sin respiro, viene un morlaco de cuidado: el Valladolid de Miroslav Djukic, que lleva 12 jornadas sin perder y llega amenazante el sábado a El Arcángel. De ahí que el técnico blanquiverde insistiera ayer durante la sesión en el mismo concepto: no valen descansos ni excusas. El sábado espera un partido grande.
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